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Uso de la coma con vocativos

Uso de la coma con vocativos

Se aíslan entre comas los sustantivos, grupos nominales o pronombres personales que funcionan como vocativos, es decir, aquellos que se refieren al interlocutor y se emplean para llamarlo o dirigirse a él de forma explícita.
Ejemplos:
  • Carlos, quiero que llegues temprano;
  • Estoy a sus órdenes, mi general;
  • Usted, acérquese ahora;
  • , ve a traerme una taza de café;
  • Has de saber, muchacha, que tu madre fue mi novia antes de conocer a tu padre.
Los vocativos se caracterizan en la oralidad por una curva de entonación descendente y frecuentemente por pronunciarse entre pausas. Con independencia de sus características prosódicas, los vocativos se escriben siempre entre comas, incluso cuando los enunciados son muy breves.
La presencia de la coma, permite distinguir entre la interpretación de un grupo nominal o de un pronombre como vocativo o como sujeto. Como vocativo, es obligatorio el uso de la coma; en cambio, es incorrecto ponerla cuando el grupo nominal o el pronombre deben interpretarse como sujeto.
Ejemplos:
  • Carlos, escribe bien (se usa la coma por el vocativo);
  • Carlos escribe bien (en este caso el grupo nominal o el pronombre debe interpretarse como sujeto);
  • María, canta bien;
  • María canta bien.

Uso de la coma con interjecciones

Uso de la coma con interjecciones
La interjección es una clase de palabras que forma expresiones exclamativas con las que se manifiestan sentimientos, impresiones o reacciones afectivas, se induce a la acción o se apela al interlocutor. Las interjecciones y las locuciones interjectivas pueden formar por sí mismas un enunciado o insertarse en otro, pero conservando en él su autonomía sintáctica y significativa, por tal motivo se escriben entre comas, o entre una coma y otro signo si aparecen en posición inicial o final.
Ejemplos del uso de la coma con interjecciones
  • Bah, no me interesa;
  • Hola, ¿cómo te va?;
  • Qué linda mujer, ¡vaya por Dios!
Las mismas reglas se aplican a las interjecciones que proceden de imperativos verbales, como oye, mira, atiza, vamos, venga, anda, ándale, etc.
Ejemplos de uso de la coma con interjecciones de imperativos verbales
  • Ándale, estudia mucho;
  • Oye, ¿por qué no vamos a caminar en la playa?;
  • Date prisa, venga, que llegamos a la reunión.
Se delimitan asimismo por comas los siguientes grupos interjectivos:
  • No sé, ¡ay de mí!, cuánto tiempo más voy a poder soportarlo;
  • ¡Caramba con el niño!, no hay manera de que obedezca.
Cuando se trata de varias interjecciones concatenadas, sean o no iguales, deben ir separadas por comas.
Ejemplos de uso de la coma con interjecciones concatenadas
  • Vaya, vaya, mira cómo creciste.
  • ¡Ay, ay, ay, cómo me duele!
  • ¡Aleluya, aleluya, lo hemos logrado!


Lo correcto y lo gramatical en el uso del castellano

Lo correcto y lo gramatical en el uso del castellano
Existe una distinción clara entre corrección y gramaticalidad o, como suele ser más habitual, entre incorrección y agramaticalidad.
¿Qué se entiende por agramaticalidad?
Se entiende por agramaticalidad el hecho de que una secuencia no se ajuste a las reglas de combinación sintáctica de un idioma.
Ejemplos de agramaticalidad:
  • La día estaba nublado;
  • El teléfono estaban rotas;
  • Los llamadas costaran mucho;
  • La gallina está flaco;
  • El piso estar sucio;
  • Los perros estar jugando.
En los ejemplos anteriores no se respeta las reglas de concordancia, por lo tanto, los hablantes de español difícilmente usarán estas expresiones para comunicarse. Las agramaticalidades, aparecen con relativa frecuencia en los aprendices de español como lengua extranjera.
La agramaticalidad y la incorrección
No hay agramaticalidad en un frase como: Que salga el que lo haiga hecho. La palabra haiga está perfectamente formada en español y de hecho coexistió durante mucho tiempo, con total validez, como variante de haya. Por diferentes motivos, la pugna entre las dos palabras (haiga y haya) se resolvió con la preferencia de la segunda sobre la primera, de manera que haiga acabó siendo considerada incorrecta, es decir, una expresión que no se cree idónea dentro del idioma español. Sin embargo, la forma haiga sigue estando presente en la boca de muchos hablantes de español y su uso no impide la comunicación.
Si se creara la palabra humanoanti resultaría agramatical en español porque viola las reglas de formación de palabras, que exigen que el prefijo se sitúe por delante del lexema (base léxica o raíz). Pero en el caso del adjetivo antiedad, aplicado a una crema antiarrugas, se puede hablar de incorrección, ya que no se quebranta ninguna regla de formación de palabras del español.
La agramaticalidad, es entonces, una ruptura del sistema lingüístico, mientras que la incorrección es una desviación de lo que se considera aceptable o adecuado.